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Juan 11 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. 🗨

2(María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.) 🗨

3Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. 🗨

4Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. 🗨

5Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. 🗨

6Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 🗨

7Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez. 🗨

8Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá? 🗨

9Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 🗨

10pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.

11Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. 🗨

12Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. 🗨

13Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. 🗨

14Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 🗨

15y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. 🗨

16Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él. 🗨

17Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. 🗨

18Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; 🗨

19y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. 🗨

20Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. 🗨

21Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 🗨

22Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 🗨

23Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 🗨

24Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 🗨

25Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 🗨

26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? 🗨

27Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. 🗨

28Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama. 🗨

29Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él. 🗨

30Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 🗨

31Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. 🗨

32María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. 🗨

33Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, 🗨

34y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. 🗨

35Jesús lloró. 🗨

36Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. 🗨

37Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera? 🗨

38Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 🗨

39Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 🗨

40Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 🗨

41Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 🗨

42Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 🗨

43Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 🗨

44Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. 🗨

45Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él. 🗨

46Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho. 🗨

47Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. 🗨

48Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. 🗨

49Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; 🗨

50ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. 🗨

51Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; 🗨

52y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. 🗨

53Así que, desde aquel día acordaron matarle. 🗨

54Por tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos, sino que se alejó de allí a la región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con sus discípulos. 🗨

55Y estaba cerca la pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse. 🗨

56Y buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se preguntaban unos a otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta? 🗨

57Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno supiese dónde estaba, lo manifestase, para que le prendiesen. 🗨

Nueva Version Internacional (NVI)

1Había un hombre enfermo llamado Lázaro, que era de Betania, el pueblo de María y su hermana Marta. 🗨

2María era la misma que ungió con perfume al Señor y le secó los pies con sus cabellos. 🗨

3Las dos hermanas mandaron decirle a Jesús: «Señor, tu amigo querido está enfermo». 🗨

4Cuando Jesús oyó esto, dijo: «Esta enfermedad no terminará en muerte, sino que es para la gloria de Dios, para que por ella el Hijo de Dios sea glorificado». 🗨

5Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 🗨

6A pesar de eso, cuando oyó que Lázaro estaba enfermo, se quedó dos días más donde se encontraba. 🗨

7Después dijo a sus discípulos:―Volvamos a Judea. 🗨

8―Rabí —objetaron ellos—, hace muy poco los judíos intentaron apedrearte, ¿y todavía quieres volver allá? 🗨

9―¿Acaso el día no tiene doce horas? —respondió Jesús—. El que anda de día no tropieza, porque tiene la luz de este mundo. 🗨

10Pero el que anda de noche sí tropieza, porque no tiene luz.

11Dicho esto, añadió:―Nuestro amigo Lázaro duerme, pero voy a despertarlo. 🗨

12―Señor —respondieron sus discípulos—, si duerme, es que va a recuperarse. 🗨

13Jesús les hablaba de la muerte de Lázaro, pero sus discípulos pensaron que se refería al sueño natural. 🗨

14Por eso les dijo claramente:―Lázaro ha muerto, 🗨

15y por causa de ustedes me alegro de no haber estado allí, para que crean. Pero vamos a verlo. 🗨

16Entonces Tomás, apodado el Gemelo, dijo a los otros discípulos:―Vayamos también nosotros para morir con él. 🗨

17A su llegada, Jesús se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. 🗨

18Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros de distancia, 🗨

19y muchos judíos habían ido a casa de Marta y de María a darles el pésame por la muerte de su hermano. 🗨

20Cuando Marta supo que Jesús llegaba, fue a su encuentro; pero María se quedó en la casa. 🗨

21―Señor —le dijo Marta a Jesús—, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 🗨

22Pero yo sé que aun ahora Dios te dará todo lo que le pidas. 🗨

23―Tu hermano resucitará —le dijo Jesús. 🗨

24―Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final —respondió Marta. 🗨

25Entonces Jesús le dijo:―Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; 🗨

26y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto? 🗨

27Marta dijo:―Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo. 🗨

28Dicho esto, Marta regresó a la casa y, llamando a su hermana María, le dijo en privado:―El Maestro está aquí y te llama. 🗨

29Cuando María oyó esto, se levantó rápidamente y fue a su encuentro. 🗨

30Jesús aún no había entrado en el pueblo, sino que todavía estaba en el lugar donde Marta se había encontrado con él. 🗨

31Los judíos que habían estado con María en la casa, dándole el pésame, al ver que se había levantado y había salido de prisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar. 🗨

32Cuando María llegó adonde estaba Jesús y lo vio, se arrojó a sus pies y le dijo:―Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 🗨

33Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús se turbó y se conmovió profundamente. 🗨

34―¿Dónde lo han puesto? —preguntó.―Ven a verlo, Señor —le respondieron. 🗨

35Jesús lloró. 🗨

36―¡Miren cuánto lo quería! —dijeron los judíos. 🗨

37Pero algunos de ellos comentaban:―Este, que le abrió los ojos al ciego, ¿no podría haber impedido que Lázaro muriera? 🗨

38Conmovido una vez más, Jesús se acercó al sepulcro. Era una cueva cuya entrada estaba tapada con una piedra. 🗨

39―Quiten la piedra —ordenó Jesús.Marta, la hermana del difunto, objetó:―Señor, ya debe oler mal, pues lleva cuatro días allí. 🗨

40―¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? —le contestó Jesús. 🗨

41Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo:―Padre, te doy gracias porque me has escuchado. 🗨

42Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste. 🗨

43Dicho esto, gritó con fuerza:―¡Lázaro, sal fuera! 🗨

44El muerto salió con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario.―Quítenle las vendas y dejen que se vaya —les dijo Jesús. 🗨

45Muchos de los judíos que habían ido a ver a María y que habían presenciado lo hecho por Jesús creyeron en él. 🗨

46Pero algunos de ellos fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. 🗨

47Entonces los jefes de los sacerdotes y los fariseos convocaron una reunión del Consejo.―¿Qué vamos a hacer? —dijeron—. Este hombre está haciendo muchas señales. 🗨

48Si lo dejamos seguir así, todos van a creer en él. Entonces vendrán los romanos y acabarán con nuestro lugar sagrado, incluso con nuestra nación. 🗨

49Uno de ellos, llamado Caifás, que ese año era el sumo sacerdote, les dijo:―¡Ustedes no saben nada en absoluto! 🗨

50No entienden que les conviene más que muera un solo hombre por el pueblo y no que perezca toda la nación. 🗨

51Pero esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que como era sumo sacerdote ese año profetizó que Jesús moriría por la nación judía 🗨

52y no solo por esa nación, sino también por los hijos de Dios que estaban dispersos, para congregarlos y unificarlos. 🗨

53Así que desde ese día convinieron en quitarle la vida. 🗨

54Por eso Jesús ya no andaba en público entre los judíos. Se retiró más bien a una región cercana al desierto, a un pueblo llamado Efraín, donde se quedó con sus discípulos. 🗨

55Faltaba poco para la Pascua judía, así que muchos subieron del campo a Jerusalén para su purificación ceremonial antes de la Pascua. 🗨

56Andaban buscando a Jesús y, mientras estaban en el templo, comentaban entre sí: «¿Qué les parece? ¿Acaso no vendrá a la fiesta?». 🗨

57Por su parte, los jefes de los sacerdotes y los fariseos habían dado la orden de que, si alguien llegaba a saber dónde estaba Jesús, debía denunciarlo para que lo arrestaran. 🗨

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Y estaba enfermo cierto hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta. 🗨

2María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos. 🗨

3Las hermanas entonces mandaron a decir a Jesús: Señor, mira, el que tú amas está enfermo. 🗨

4Cuando Jesús lo oyó, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella. 🗨

5Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 🗨

6Cuando oyó, pues, que Lázaro estaba enfermo, entonces se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 🗨

7Luego, después de esto, dijo* a sus discípulos: Vamos de nuevo a Judea. 🗨

8Los discípulos le dijeron*: Rabí, hace poco que los judíos procuraban apedrearte, ¿y vas otra vez allá? 🗨

9Jesús respondió: ¿No hay doce horas en el día? Si alguno anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo. 🗨

10Pero si alguno anda de noche, tropieza, porque la luz no está en él.

11Dijo esto, y después de esto añadió: Nuestro amigo Lázaro se ha dormido; pero voy a despertarlo. 🗨

12Los discípulos entonces le dijeron: Señor, si se ha dormido, se recuperará. 🗨

13Pero Jesús había hablado de la muerte de Lázaro, mas ellos creyeron que hablaba literalmente del sueño. 🗨

14Entonces Jesús, por eso, les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 🗨

15y por causa de vosotros me alegro de no haber estado allí, para que creáis; pero vamos a donde está él. 🗨

16Tomás, llamado el Dídimo, dijo entonces a sus condiscípulos: Vamos nosotros también para morir con Él. 🗨

17Llegó, pues, Jesús y halló que ya hacía cuatro días que estaba en el sepulcro. 🗨

18Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros; 🗨

19y muchos de los judíos habían venido a casa de Marta y María, para consolarlas por la muerte de su hermano. 🗨

20Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, fue a su encuentro, pero María se quedó sentada en casa. 🗨

21Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 🗨

22Aun ahora, yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá. 🗨

23Jesús le dijo*: Tu hermano resucitará. 🗨

24Marta le contestó*: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final. 🗨

25Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, 🗨

26y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? 🗨

27Ella le dijo*: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que viene al mundo. 🗨

28Y habiendo dicho esto, se fue y llamó a su hermana María, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí, y te llama. 🗨

29Tan pronto como ella lo oyó, se levantó* rápidamente y fue hacia Él. 🗨

30Pues Jesús aún no había entrado en la aldea, sino que todavía estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 🗨

31Entonces los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, cuando vieron que María se levantó de prisa y salió, la siguieron, suponiendo que iba al sepulcro a llorar allí. 🗨

32Cuando María llegó adonde estaba Jesús, al verle, se arrojó entonces a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 🗨

33Y cuando Jesús la vio llorando, y a los judíos que vinieron con ella llorando también, se conmovió profundamente en el espíritu, y se entristeció, 🗨

34y dijo: ¿Dónde lo pusisteis? Le dijeron*: Señor, ven y ve. 🗨

35Jesús lloró. 🗨

36Por eso los judíos decían: Mirad, cómo lo amaba. 🗨

37Pero algunos de ellos dijeron: ¿No podía este, que abrió los ojos del ciego, haber evitado también que Lázaro muriera? 🗨

38Entonces Jesús, de nuevo profundamente conmovido en su interior, fue* al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta sobre ella. 🗨

39Jesús dijo*: Quitad la piedra. Marta, hermana del que había muerto, le dijo*: Señor, ya hiede, porque hace cuatro días que murió. 🗨

40Jesús le dijo*: ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? 🗨

41Entonces quitaron la piedra. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído. 🗨

42Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que me rodea, para que crean que tú me has enviado. 🗨

43Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: ¡Lázaro, ven fuera! 🗨

44Y el que había muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo*: Desatadlo, y dejadlo ir. 🗨

45Por esto muchos de los judíos que habían venido a ver a María, y vieron lo que Jesús había hecho, creyeron en Él. 🗨

46Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. 🗨

47Entonces los principales sacerdotes y los fariseos convocaron un concilio, y decían: ¿Qué hacemos? Porque este hombre hace muchas señales. 🗨

48Si le dejamos seguir así, todos van a creer en Él, y los romanos vendrán y nos quitarán nuestro lugar y nuestra nación. 🗨

49Pero uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote ese año, les dijo: Vosotros no sabéis nada, 🗨

50ni tenéis en cuenta que os es más conveniente que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. 🗨

51Ahora bien, no dijo esto de su propia iniciativa, sino que siendo el sumo sacerdote ese año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación; 🗨

52y no solo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que están esparcidos. 🗨

53Así que, desde ese día planearon entre sí para matarle. 🗨

54Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se fue de allí a la región cerca del desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con los discípulos. 🗨

55Y estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos de la región subieron a Jerusalén antes de la Pascua para purificarse. 🗨

56Entonces buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se decían unos a otros: ¿Qué os parece? ¿Que no vendrá a la fiesta? 🗨

57Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes de que si alguien sabía dónde estaba Jesús,diera aviso para que le prendieran. 🗨

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Un hombre llamado Lázaro estaba enfermo. Vivía en Betania con sus hermanas María y Marta. 🗨

2María era la misma mujer que tiempo después derramó el perfume costoso sobre los pies del Señor y los secó con su cabello. Su hermano, Lázaro, estaba enfermo. 🗨

3Así que las dos hermanas le enviaron un mensaje a Jesús que decía: «Señor, tu querido amigo está muy enfermo». 🗨

4Cuando Jesús oyó la noticia, dijo: «La enfermedad de Lázaro no acabará en muerte. Al contrario, sucedió para la gloria de Dios, a fin de que el Hijo de Dios reciba gloria como resultado». 🗨

5Aunque Jesús amaba a Marta, a María y a Lázaro, 🗨

6se quedó donde estaba dos días más. 🗨

7Pasado ese tiempo, les dijo a sus discípulos: —Volvamos a Judea. 🗨

8Pero sus discípulos se opusieron diciendo: —Rabí, hace solo unos días, la gente de Judea trató de apedrearte. ¿Irás allí de nuevo? 🗨

9Jesús contestó: —Cada día tiene doce horas de luz. Durante el día, la gente puede andar segura y puede ver porque tiene la luz de este mundo; 🗨

10pero de noche se corre el peligro de tropezar, porque no hay luz.

11—Después agregó—: Nuestro amigo Lázaro se ha dormido, pero ahora iré a despertarlo. 🗨

12—Señor —dijeron los discípulos—, si se ha dormido, ¡pronto se pondrá mejor! 🗨

13Ellos pensaron que Jesús había querido decir que Lázaro solo estaba dormido, pero Jesús se refería a que Lázaro había muerto. 🗨

14Por eso les dijo claramente: —Lázaro está muerto. 🗨

15Y, por el bien de ustedes, me alegro de no haber estado allí, porque ahora ustedes van a creer de verdad. Vamos a verlo. 🗨

16Tomás, al que apodaban el Gemelo, les dijo a los otros discípulos: «Vamos nosotros también y moriremos con Jesús». 🗨

17Cuando Jesús llegó a Betania, le dijeron que Lázaro ya llevaba cuatro días en la tumba. 🗨

18Betania quedaba solo a unos pocos kilómetros de Jerusalén, 🗨

19y mucha gente se había acercado para consolar a Marta y a María por la pérdida de su hermano. 🗨

20Cuando Marta se enteró de que Jesús estaba por llegar, salió a su encuentro, pero María se quedó en la casa. 🗨

21Marta le dijo a Jesús: —Señor, si tan solo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto; 🗨

22pero aun ahora, yo sé que Dios te dará todo lo que pidas. 🗨

23Jesús le dijo: —Tu hermano resucitará. 🗨

24—Es cierto —respondió Marta—, resucitará cuando resuciten todos, en el día final. 🗨

25Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. 🗨

26Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees, Marta? 🗨

27—Sí, Señor —le dijo ella—. Siempre he creído que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que ha venido de Dios al mundo. 🗨

28Luego Marta regresó adonde estaba María y los que se lamentaban. La llamó aparte y le dijo: «El Maestro está aquí y quiere verte». 🗨

29Entonces María salió enseguida a su encuentro. 🗨

30Jesús todavía estaba fuera de la aldea, en el lugar donde se había encontrado con Marta. 🗨

31Cuando la gente que estaba en la casa consolando a María la vio salir con tanta prisa, creyeron que iba a la tumba de Lázaro a llorar. Así que la siguieron. 🗨

32Cuando María llegó y vio a Jesús, cayó a sus pies y dijo: —Señor, si tan solo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 🗨

33Cuando Jesús la vio llorando y vio a la gente lamentándose con ella, se enojó en su interior y se conmovió profundamente. 🗨

34—¿Dónde lo pusieron? —les preguntó. Ellos le dijeron: —Señor, ven a verlo. 🗨

35Entonces Jesús lloró. 🗨

36La gente que estaba cerca dijo: «¡Miren cuánto lo amaba!». 🗨

37Pero otros decían: «Este hombre sanó a un ciego. ¿Acaso no podía impedir que Lázaro muriera?». 🗨

38Jesús todavía estaba enojado cuando llegó a la tumba, una cueva con una piedra que tapaba la entrada. 🗨

39«Corran la piedra a un lado», les dijo Jesús. Entonces Marta, la hermana del muerto, protestó: —Señor, hace cuatro días que murió. Debe haber un olor espantoso. 🗨

40Jesús respondió: —¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? 🗨

41Así que corrieron la piedra a un lado. Entonces Jesús miró al cielo y dijo: «Padre, gracias por haberme oído. 🗨

42Tú siempre me oyes, pero lo dije en voz alta por el bien de toda esta gente que está aquí, para que crean que tú me enviaste». 🗨

43Entonces Jesús gritó: «¡Lázaro, sal de ahí!». 🗨

44Y el muerto salió de la tumba con las manos y los pies envueltos con vendas de entierro y la cabeza enrollada en un lienzo. Jesús les dijo: «¡Quítenle las vendas y déjenlo ir!». 🗨

45Al ver lo que sucedió, muchos de entre la gente que estaba con María creyeron en Jesús; 🗨

46pero otros fueron a ver a los fariseos para contarles lo que Jesús había hecho. 🗨

47Entonces, los principales sacerdotes y los fariseos convocaron al Concilio Supremo. «¿Qué vamos a hacer? —se preguntaron unos a otros—. Sin duda, ese hombre realiza muchas señales milagrosas. 🗨

48Si lo dejamos seguir así, dentro de poco todos van a creer en él. Entonces, el ejército romano vendrá y destruirá tanto nuestro templo como nuestra nación». 🗨

49Caifás, quien era el sumo sacerdote en aquel tiempo, dijo: «¡No saben de qué están hablando! 🗨

50No se dan cuenta de que es mejor para ustedes que muera un solo hombre por el pueblo, y no que la nación entera sea destruida». 🗨

51No dijo eso por su propia cuenta; como sumo sacerdote en aquel tiempo, fue guiado a profetizar que Jesús moriría por toda la nación. 🗨

52Y no solo por esa nación, sino que también moriría para congregar y unir a todos los hijos de Dios dispersos por el mundo. 🗨

53Así que, a partir de ese momento, los líderes judíos comenzaron a conspirar para matar a Jesús. 🗨

54Como resultado, Jesús detuvo su ministerio público entre la gente y salió de Jerusalén. Fue a un lugar cercano al desierto, a la aldea de Efraín, y se quedó allí con sus discípulos. 🗨

55Ya faltaba poco para la celebración de la Pascua judía, y mucha gente de todo el país llegó a Jerusalén varios días antes para participar en la ceremonia de purificación previa al comienzo de la Pascua. 🗨

56Seguían buscando a Jesús, pero mientras estaban en el templo, se decían unos a otros: «¿Qué les parece? No vendrá para la Pascua, ¿verdad?». 🗨

57Mientras tanto, los principales sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes públicamente de que cualquiera que viera a Jesús avisara enseguida, para que ellos pudieran arrestarlo. 🗨

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Estaba enfermo cierto hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta. 🗨

2María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos. 🗨

3Las hermanas entonces mandaron a decir a Jesús: «Señor, el que Tú amas está enfermo». 🗨

4Cuando Jesús lo oyó, dijo: «Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella». 🗨

5Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 🗨

6Cuando oyó, pues, que Lázaro estaba enfermo, entonces se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 🗨

7Luego, después de esto, dijo* a Sus discípulos: «Vamos de nuevo a Judea». 🗨

8Los discípulos le dijeron*: «Rabí, hace poco que los judíos te querían apedrear, ¿y vas allá otra vez?». 🗨

9Jesús respondió: «¿No hay doce horas en el día? Si alguien anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo. 🗨

10Pero si alguien anda de noche, tropieza, porque la luz no está en él».

11Dijo esto, y después añadió: «Nuestro amigo Lázaro se ha dormido; pero voy a despertarlo». 🗨

12Los discípulos entonces le dijeron: «Señor, si se ha dormido, se recuperará». 🗨

13Jesús había hablado de la muerte de Lázaro, pero ellos creyeron que hablaba literalmente del sueño. 🗨

14Entonces Jesús, por eso, les dijo claramente: «Lázaro ha muerto; 🗨

15y por causa de ustedes me alegro de no haber estado allí, para que crean; pero vamos a donde está él». 🗨

16Tomás, llamado el Dídimo, dijo entonces a sus condiscípulos: «Vamos nosotros también para morir con Él». 🗨

17Llegó, pues, Jesús y halló que ya hacía cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. 🗨

18Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros; 🗨

19y muchos de los judíos habían venido a la casa de Marta y María, para consolarlas por la muerte de su hermano. 🗨

20Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, lo fue a recibir, pero María se quedó sentada en casa. 🗨

21Y Marta dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 🗨

22Aun ahora, yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá». 🗨

23«Tu hermano resucitará», le dijo* Jesús. 🗨

24Marta le contestó*: «Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final». 🗨

25Jesús le contestó: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque muera, vivirá, 🗨

26y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?». 🗨

27Ella le dijo*: «Sí, Señor; yo he creído que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, o sea, el que viene al mundo». 🗨

28Habiendo dicho esto, Marta se fue y llamó a su hermana María, diciéndole en secreto: «El Maestro está aquí, y te llama». 🗨

29Tan pronto como ella lo oyó, se levantó* rápidamente y fue hacia Él. 🗨

30Porque Jesús aún no había entrado en la aldea, sino que todavía estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. 🗨

31Entonces los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, cuando vieron que María se levantó de prisa y salió, la siguieron, suponiendo que iba al sepulcro a llorar allí. 🗨

32Al llegar María adonde estaba Jesús, cuando lo vio, se arrojó a Sus pies, diciendo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto». 🗨

33Y cuando Jesús la vio llorando, y a los judíos que vinieron con ella llorando también, se conmovió profundamente en el espíritu, y se entristeció. 🗨

34«¿Dónde lo pusieron?», preguntó Jesús. «Señor, ven y ve», le dijeron*. 🗨

35Jesús lloró. 🗨

36Por eso los judíos decían: «Miren, cómo lo amaba». 🗨

37Pero algunos de ellos dijeron: «¿No podía Este, que abrió los ojos del ciego, haber evitado también que Lázaro muriera?». 🗨

38Entonces Jesús, de nuevo profundamente conmovido, fue* al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta sobre ella. 🗨

39«Quiten la piedra», dijo* Jesús. Marta, hermana del que había muerto, le dijo*: «Señor, ya huele mal, porque hace cuatro días que murió». 🗨

40Jesús le dijo*: «¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?». 🗨

41Entonces quitaron la piedra. Jesús alzó los ojos, y dijo: «Padre, te doy gracias porque me has oído. 🗨

42Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que me rodea, para que crean que Tú me has enviado». 🗨

43Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: «¡Lázaro, sal fuera!». 🗨

44Y el que había muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo*: «Desátenlo, y déjenlo ir». 🗨

45Por esto muchos de los judíos que habían venido a ver a María, y vieron lo que Jesús había hecho, creyeron en Él. 🗨

46Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. 🗨

47Entonces los principales sacerdotes y los fariseos convocaron un concilio, y decían: «¿Qué hacemos? Porque este hombre hace muchas señales. 🗨

48Si lo dejamos seguir así, todos van a creer en Él, y los romanos vendrán y nos quitarán nuestro lugar y nuestra nación». 🗨

49Pero uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote ese año, les dijo: «Ustedes no saben nada, 🗨

50ni tienen en cuenta que les es más conveniente que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca». 🗨

51Ahora bien, no dijo esto de su propia iniciativa, sino que siendo el sumo sacerdote ese año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación; 🗨

52y no solo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que están esparcidos. 🗨

53Así que, desde ese día planearon entre sí matar a Jesús. 🗨

54Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se fue de allí a la región cerca del desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con los discípulos. 🗨

55Estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos de la región subieron a Jerusalén antes de la Pascua para purificarse. 🗨

56Entonces buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se decían unos a otros: «¿Qué les parece? ¿Que vendrá a la fiesta o no?». 🗨

57Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes de que si alguien sabía dónde estaba Jesús, diera aviso para que lo prendieran. 🗨

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