El que nació ciego
Pastora Nancy Tinoco · 16/09/2026 · Juan 9
A través de este pasaje, comprenderemos que la lástima personal, la mediocridad y la esterilidad espiritual son peores que la ceguera. Aprenderemos que la mayoría de los milagros requieren pasos de obediencia ciega, valentía para romper los límites de la comodidad y una convicción firme para dar testimonio de Cristo y adorarle sin importar la religión, los cuestionamientos o la oposición del entorno.
EL QUE NACIÓ CIEGO
PUNTOS CLAVE PARA EL ANÁLISIS
1. NUESTRO DIOS REAL
- “Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo”
- Dios concede anticipos de su presencia y habla de diversas maneras: mediante la Palabra, la oración, sentires personales o a través de otras personas. Su voz tiene el poder de transformar realidades e iniciar milagros.
- La Palabra divina no vuelve vacía, y del mismo modo, la saliva con la que Jesús formó el lodo no volvió vacía.
2. VALE LA PENA ARRIESGARSE
- La sola información teórica sobre el poder de Dios no transforma el carácter ni produce seres humanos valientes; se requieren decisiones y experiencias de fe.
- Jesús hizo lodo con su saliva en día de reposo y lo untó en los ojos del ciego, ordenándole: "Ve a lavarte en el estanque de Siloé". No hay que enfocarse en la metodología, sino en la manifestación del poder en el milagro.
3. YA ES TIEMPO DE QUE SUCEDA
- La mayor amenaza para las tinieblas es una iglesia despierta que reconoce su autoridad en Cristo, en lugar de murmurar excusas de derrota, culpabilidad o fracaso.
- La mayoría de los milagros demandan una acción de obediencia a ciegas.
CONCLUSIÓN
El mejor escenario para el evangelismo en la cultura actual es el lugar de responsabilidad diaria (trabajo, escuela o familia). Cuando el creyente opera bajo el principio de que Dios es su verdadero jefe, camina la milla extra e impacta su entorno con excelencia. Tras ser confrontado por la religión, el ex ciego reconoció la procedencia divina de Jesús, declarando: "Creo, Señor; y le adoró" (Juan 9:38).